martes, 4 de septiembre de 2007

Mi Primer Sexo Sucio


Eran mis últimos días como prepatoriana, cuando triste por haber peleado con mi novio, y cansada de tanto caminar sin rumbo, opté por sentarme en la banca de un parque. -¡Hola!- saludó una amable voz. Devolví el saludo -¿esperas a alguien?- preguntó. -No.- dije secamente. -disculpa, yo no soy de aquí, vengo de Hidalgo, pero estoy de descanso y me gustaría saber qué lugares hay buenos por aquí, algún museo, no sé.- explicó -Pues...- levanté la vista a encontré a un atractivo joven de unos 30 años de edad que vestía un pantalón militar y una playera blanca, obviamente era del ejército o algo así.- ...está ese museo de enfrente. -Sí, ya lo visité- comentó, -está muy padre- iniciando una charla que ya había captado mi atención. -Oye, qué te parece si te invito un café (en aquél entonces todavía no sabía que esas palabras dichas de boca de un desconocido eran el preámbulo para una sesión de sexo ocasional, pues por lo general una chica de limitada experiencia en los asuntos del amor, tenía más bien como que la esperanza de haber hallado al amor de su vida.) -Sí, claro- contesté. Lo seguí a un café muy bonito al que jamás había tenido acceso. Conversamos, tomamos café, pastel y pagó la cuenta. Al salir, dijo que le encantaría salir a divertirse esa noche y me preguntó a dónde me gustaría ir, que él me invitaba. No supe qué decir, así que mientras lo pensabamos, nos tomaríamos unas cervezas en el mismo parque que lo conocí. Había música. Su charla era muy amena. El ambiente ideal para seduccir. Tras un par de horas y un par de sixes de cerveza, comenzamos a besarnos. -Nos van a ver- dije, tratando de apartarme un poco. -¿Quién?- preguntó -pues una patrulla- aclaré, mientras él seguía besándome. -tengo una idea- dijo -pero no sé si quieras.- dijo con la mayor calma y naturalidad del mundo - podemos ir a un hotel y ahí seguimos tomando sin que nos molesten, o si lo prefieres vamos a un bar, pero nos va a salir más caro- dijo. -Pues...- titubeé un poco, pues salvo un par de veces con un exnovio, nunca había estado en un hotel con un hombre y menos un desconocido. Pero, como el alcohol ya había surtido efectos en mi ya de por sí desgastada moral, contesté que sí.

Nada más déjame pasar rápidito a la farmacia- dijo. -¿para qué?- pregunté inocentemente. -para comprar una medicina- mintió.

Compró unas cuantas botellas más de cerveza y otras chucherías. Yo ya estaba más que mareada, pero estaba tan a gusto con sus historias (en verdad era muy bueno para envolver). Encendió el FM del hotel y bailalamos un poco. -Me siento un poco mal- dije -si quieres recuestate un rato- invitó. -¿quieres que me acueste contigo?- preguntó. Asentí. -Te voy a quitar los zapatos- dijo. Se acostó junto a mi y yo lo abracé. Él comenzó a besarme, a acariciarme. -Duérmete- decía- descansa. Ciertamente estaba ebria, pero no inconsciente, más bien me sentía muy pesada, cansada, quería dormir. Por momentos fuí consciente de sus intenciones, pero poco me importaban. Sólo quería cerrar los ojos y perderme en el sueño. Sentí cómo era despojada poco a poco de mi ropa, suavemente como para no despertarme. Una mano acariciaba repetidas veces mi pubis, jalaba mis velos suavemente. Otra mano acariciaba mis pezones. sentí cómo mis piernas se fueron abriendo poco a poco. Era una sensación muy extraña. Sabía bien lo que ocurría, sabía que un extraño estaba a punto de hacer de mi lo que quisiera, pero no protesté, ni siquiera abrí los ojos. No quise hacerlo, tampoco pude.

Almohadas bajo mis caderas. Un dedo se introducía suavemente en mi vagina, después un objeto duro y frío. No sé, era como el pico de una botella, o como un tubo de vidrio, no sé. Oí como escupía en mi rajita, mientras seguía abriendo mis piernas. -¿Jenny?- llamó. No hubo respuesta. El objeto frío permanecía ensartado en mi vagina cuando sentí un firme trozo de carne en mis labios. Sus dedos hacían por tratar de abrir mi boca. Lo dejé hacerlo. movimientos suaves arremetían en mi lengua y paladar. El objeto en mi vagina comenzó a moverse suavemente. El trozo de carne salió de mi boca, dejando caer unas tibias gotas sobre mis labios, gotas que fueron secadas con la palma de una mano. Ahora un par de brazos fuertes arrastraba mi cuerpo a la orilla de la cama. Se escuchó cómo el hombre se comenzaba a vestir rápidamente. Una puerta se abrió y se cerró. pasos apresurados en el corredor. ¿eso fue todo?- Pensé. Un poco decepcionada de tan efímero jugueteo en mi panochita aún dilatada. no pude abrir los ojos aún entonces. No sé cuánto tiempo pasó, debieron ser unos cuántos minutos antes de oír los pasos apresurados volver. Puerta abriéndose. Puerta cerrándose.

Acto seguido, lo que parecían ser unos lazos, o simples trapos, eran atados a mis tobillos. Piernas abiertas a más no poder eran amarradas fijamente a un par de muebles, o a la puerta, no lo sé. Podía sentir mis nalgas en el límite del colchón, temí resbalarme, pero prontamente, un tercer lazo ató ambas manos a un buró, o a la cabecera, no estoy segura. Otra vez el pene en mis labios. mi boca no se abrió. El pene en mis pechos, en mi abdomen, en todo el cuerpo.

Un nuevo objeto era introducido a mi vagina. Esta vez, hubiese jurado que se trataba de un dildo, pues era un poco suave y entró con tanta facilidad. Ahora el hombre estaba entre mis piernas luchando por meter el objeto entero en mi. Creo que lo logró. Aún así no desperté, sólo gemí. -¿Jenny?- volvió a llamar. No hubo respuesta. -Jenny- insistió, aún así- estás bien rica, me gustas mucho. Te voy a penetrar, pero no te preocupes, no te va a doler.- dijo. Sacó el objeto. Metió su verga. Mi pepita estaba tan abierta como mojada, pero su miembro era firme y grueso, así que pude sentirlo arremetiendo contra mi. Se salió. Lamió las plantas de mis pies. Chupó cada uno de mis dedos y parado sobre mi, sentí caer un chorro de tibio líquido, que lejos de sentirse como si un hombre se hubiese venido sobre mi, se sentía más a un hombre orinando sobre mis pechos.

Pellizcos suaves en mis pezones. Un dedo en mis labios, en mi lengua. Una botella de agua saliendo y entrando de mi boca. Su pene en mi lengua. Su pene en mi garganta. Movimientos sueves. -Jenny- llamó aotra vez- ¿te gusta? no hubo respuesta, sólo un leve gemido. Un trapo bajo mi nariz, el aroma a sexo era inconfundible: era mi bikini. Lo pasaba por mi nariz, después se oía cómo él lo aspiraba. Lo metió en mi boca, lo pasó por toda mi lengua. Después se escuchó a un hombre masturbarse (seguramente con mis bragas). De nuevo el calzón en mi lengua, esta vez con semen. Ahora el calzón en mis pechos. La botella en mi rajita. Sí,ese era el objeto, no era un dildo, era una botella de agua (qué buen tip para futuras masturbaciones) Ahora su miembro, introduciéndose de golpe en mi.

Gemidos masculinos (primera vez que los oí). Nalgadas. Pellizcos en las nalgas. Incesante cabalgata hacia el placer. Aún gimiendo se salió de mi. Abrí los ojos por primera vez. -Abre la boca- ordenó. No me inmuté. De todos modos me la metió a la boca. Su semen llegó hasta mi garganta, no pude evitar tragar un poco. Tosí. -Ya, corazón, ya pasó, ya pasó- dijo, acariciando mi cara. -¿Qué hora es?- atiné a preguntar, mientras limpiaba un poco mi cara con la mano. -Es temprano, descansa- dijo. Obedecí, sin hacer preguntas. Suavemente fuí desatada y puesta boca abajo, el hombre mordió mis glúteos, abrió mis piernas y colocó un par de almohadas bajo mi vientre. Hasta ese momento jamás pasó por mi mente lo que venía: penetración anal. No pude evitar apretar las nalgas y cerrar instintivamente las piernas cuando un dedo lubricado con saliva se introdujo en mi ano, pues el sexo anal era algo que hasta entonces desconocía. Entre más apretaba el ano, el hombre más se empeñaba en ensartar el dedo. -Ponte flojita- susurró. -No puedo- contesté -¿para qué haces eso?, me duele- protesté, al tiempo que traté de incorporarme y cubría mi desnudez con la almohada. -te va a gustar- dijo -¿nunca has tenido sexo anal?- preguntó. Negué con la cabeza, que aún me daba vueltas, por cierto. -No te va a doler, te lo haré suave.- prometió, mientras besaba mi mano. A pesar de mis negativas, no sé cómo, pero el caso es que en un instante, él me volvió a poner boca abajo. Tomó mis brazos y con una sola mano me los sostuvo por la espalda, inmovilizándome por completo.

Fuertes y dolorosas arremetidas contra mi ano me hicieron reaccionar. -¡Déjame!- exigí. -Entonces, ya vamos a bañarnos- ordenó. -No me quiero bañar- advertí. Me tomó del brazo y de un sólo tirón ya estaba yo en la ducha. Él era muy fuerte, así que traté de no oponer mucha resistencia. Abrió la regadera, y ahí mismo, bajo el chorro de agua tibia, fuí puesta contra la pared para ser tomada otra vez, con tal apetito y furia que no me pude negar. -Estás bien rica- susurró, mientras un tibio chorro de semen resbalaba por mis piernas. Se vistió, se marchó y jamás lo volví a ver. Esa fue la primera vez que me sentí una verdadera puta, pero no la última.


6 comentarios:

Professor Howdy dijo...





I was looking out the window
of my house one day and saw a
simpleminded young man who
lacked common sense. He was
crossing the street near the
house of an immoral woman.

He was strolling down the path by her
house at twilight, as the day was fading,
as the dark of night set in. The woman
approached him, dressed seductively
and sly of heart.

She was the brash, rebellious type who
never stays at home. She is often seen in
the streets and markets, soliciting at every
corner. She threw her arms around him
and kissed him, and with a brazen look
she said, "It's you I was looking for!
I came out to find you, and here you
are! My bed is spread with colored
sheets of finest linen imported from
Egypt. I've perfumed my bed with
myrrh, aloes, and cinnamon. Come,
let's drink our fill of love until morning.

Let's enjoy each other's caresses,
for my husband is not home. He's
away on a long trip. He has taken
a wallet full of money with him,
and he won't return until later in
the month." So she seduced him
with her pretty speech. With her
flattery she enticed him. He
followed her at once, like
an ox going to the slaughter
or like a trapped stag, awaiting
the arrow that would pierce its
heart. He was like a bird flying
into a snare, little knowing it
would cost him his life.


***

There is a way which seemeth
right unto a man, but the end there-
of are the ways of death.

***

I made a covenant with my eyes
not to look with lust upon a young woman.

***

But I say, anyone who even looks
at a woman with lust in his eye has
already committed adultery with her
in his heart.

***

There is a time for everything,
a season for every activity
under heaven. A time to be
born and a time to die. A
time to plant and a time to
harvest. A time to kill and
a time to heal. A time to
tear down and a time to
rebuild. A time to cry and
a time to laugh. A time to
grieve and a time to dance.
A time to scatter stones
and a time to gather stones.
A time to embrace and a
time to turn away. A time to
search and a time to lose.
A time to keep and a time to
throw away. A time to tear
and a time to mend. A time
to be quiet and a time to
speak up. A time to love
and a time to hate. A time
for war and a time for peace.


Best wishes for continued ascendancy,
Dr. Whoami


P.S. One thing of which I am sure is
that the common culture of my youth
is gone for good. It was hollowed out
by the rise of ethnic "identity politics,"
then splintered beyond hope of repair
by the emergence of the web-based
technologies that so maximized and
facilitated cultural choice as to make
the broad-based offerings of the old
mass media look bland and unchallenging
by comparison."


P.P.S. Have you ever tried to explain
to a modern, secularized teenager or young
adult what's wrong with premarital sex between
two consenting adults? If you have, you
know the meaning of the word frustration.

The modern mind just doesn't seem capable
of grasping the concept that sex belongs
exclusively within marriage. That's not from
a lack of intelligence. It's simply because the
modern mind has been trained to think
otherwise: If two people want a sexual
encounter, and take steps to prevent the
occurrence of a third person -- an un -
wanted baby -- that makes the act morally
right. End of story.

May I recommend Jennifer Roback
Morse's new book, SMART SEX:
FINDING LIFE-LONG LOVE IN
A HOOK-UP WORLD, is so
refreshing. Morse, one of the clearest
thinkers I know, takes deadly aim at
the idea of "morally neutral sex" -- and
she does it in a logical and compassionate
manner. Having once believed in "morally
neutral sex" herself, Morse understands
the thinking behind the idea. She deals
with concepts like "reproductive freedom,"
"recreational sex," and "consumer sex,"
and shows how they're not only morally
bankrupt, but also anti-social.

Morse explains that the problem with
these views of sex is that they focus on
the individual. For example, the theory
of "reproductive freedom" teaches us
that everyone who wants a child is
entitled to have one, and that those
who don't want children should be
able to have sex without ever having
to face the possibility. When nature,
or our spouses, or our own children
get in the way of our "reproductive
freedom," we therefore feel entitled
to trample on the rights of others to
get our own way.

Morse recalls the time when she was
so desperate to get pregnant, that she
and her husband considered using a
sperm donor. That was when she
started to realize, "Having a baby
through a sperm donor would have
changed the relationship between my
husband and me in a fundamental way . . . .
The baby would be my project with
my husband along for the ride. . . .
And what about the baby? Do I have
a right to treat a baby as a project of mine?"

This confronts the conventional thinking
where a person, Morse writes, treats
relationships as if they affected only
herself. And that's where the objection
to premarital sex comes in. Advocates
of premarital sex often act as if their
sexual experiences are all about them -
selves and no one else. As Morse puts it,
"When we engage in consumer sex, we
do not fully consider the impact of our
actions upon others. Consumer sex is
focused inward, on personal pleasure,
not on the building up of the community
of the family."

In short, the sexual revolution taught us
to think of our sex lives as our own
property and our own business, and
nobody else's, even though other
people are obviously involved. To
use sex this way is to treat it as the
opposite of what it was meant to be:
a destroyer of relationships rather
than something that builds them.

Sex Shop dijo...

ernest hemingway

Sex Shop dijo...

Muy buenooo!!!!!

Anónimo dijo...

After getting more than 10000 visitors/day to my website I thought your jennyfersexaddict.blogspot.com website also need unstoppable flow of traffic...

Use this BRAND NEW software and get all the traffic for your website you will ever need ...

= = > > http://get-massive-autopilot-traffic.com

In testing phase it generated 867,981 visitors and $540,340.

Then another $86,299.13 in 90 days to be exact. That's $958.88 a
day!!

And all it took was 10 minutes to set up and run.

But how does it work??

You just configure the system, click the mouse button a few
times, activate the software, copy and paste a few links and
you're done!!

Click the link BELOW as you're about to witness a software that
could be a MAJOR turning point to your success.

= = > > http://get-massive-autopilot-traffic.com

Sex Shop dijo...

Muy buenooooo!!!!!!!!

Sex Shop dijo...

Muy buenooooo!!!!!!!!