miércoles, 5 de septiembre de 2007

El Principio Del Placer


Cuando tenía 16 años (y aún era virgen) estaba clavadísima con un chavo alto, delgado, de melena larga, muy a la Morrison. Lo seguía a todos lados, salíamos en grupo a tomar chelas, pulque o cualquier otra bebida alcoholica posible. Él sabía muy bien lo que despertaba en mi, así que a sus 21 años no pudo menos que aprovechar el hecho de tener en mi a su amiga con derecho. Yo estaba encantadísima, después de todo para qué quiere una un novio que la cele y la limite a salir con sus amigos. En él hallé todo lo que necesitaba en aquél momento: atención, caricias, fajes, alcohol, experiencia.

Definitivamente estabamos a muy poco de hacer lo que era inevitable entre un hombre y una mujer que se desean.
-No te creo que jamás lo hayas hecho-dijo Jorge, recostado boca arriba en la explanada de un parque. Era media noche, tal vez ya de madrugada. -En serio-juré solemnemente, sentada encima de su cintura, rodeando sus caderas con mis piernas. -¿Y entonces por qué estás en esa posición?- (????) Vaya, qué diablos iba yo a saber de posiciones sexuales en aquél entonces (¿Dónde madres quería que me sentara entonces, en su cabeza?) Me acurruqué con él, pues hacía frío, pero no me importó jamás ni el frío, ni dormir de indigente aquella noche con tal de que fuera con él. Nos besamos, nos abrazamos, nos tocamos (Ahhhh, nos tocamos!!!) A nuestro lado yacían un par de amigos. Ahora que caigo en la cuenta creo que debió ser más bien de madrugada, pues ya estabamos sobrios (lo que era muy extraño en aquellos días) Jorge y yo eramos el ejemplo perfecto del drunk sex en nuestro grupo. Hasta ese momento, jamás me había propuesto que tuvieramos relaciones, pero no hacía falta que lo pidiera, yo estaba lista para él. Unos meses atrás había terminado con un chavo de la misma edad que Jorge. Fuimos novios durante casi 6 meses (una eternidad entre adolescentes) y con él conocí muy bien lo que era estar excitada, pues nunca antes me habían tocado debajo de la ropa interior, él fue más allá... Pero, aparentemente mi falta de experiencia o mi negativa de abrirle las piernas, lo hizo desistir de la relación. Con Jorge no pasaría lo mismo.

Tuvieron que pasar muchas lunas de alcohol y de rock para que Jorge al fin me hiciera suya. Lamento no poder detallar cómo fue mi primera vez, pero como casi todo el tiempo estaba ebria, no lo recuerdo con precisión. Lo único que sé decir es que para mi no había nada más importante en aquellos días que seguir a Jorge, que estar con él, que emborracharme con él, poncharle sus cigarros y contemplar su rostro perfecto mientras se ponía bien high con sus amigos. No podía esperar para ir a la escuela y verme con él, admirarlo mientras hablaba de las inminentes huelgas y protestas contra las cuestiones políticas o académicas con las que nunca están de acuerdo los activistas como él. Después, entrar a clases era un martirio en el que sólo me consolaba el recuerdo de su aroma a cigarro y a pasión. Un par de pulques, unas chelas, tal vez ron o brandy (daba lo mismo) y al final, él.

-A él sí lo conozco pero a ella no- dijo el maestro X -Profe, haz paro, es mi amiga-dijo Jorge. Así nos salvamos una vez más de ser llevados a la delegación. (¡fiu!) Al menos ese pensamiento pude articular horas después, pues por lo general a esas horas ya no tenía la suficiente comprensión para discernir entre lo moral y lo que hacíamos Jorge y yo. -Nel guey, lo que pase entre Jenny y yo, es entre ella y yo- decía Jorge al barrabás -Ja, ja, y entre un chingo de patrullas, cabrón.

Lo cierto era que yo estaba loca y desesperadamente enamaorada de ese hombre y lo seguiría hasta el mismo infierno (Y así lo hice). Si no había dónde quedarnos, no importaba quedarnos en la calle o en el coche de alguno de sus amigos, en la casa de la señora de intendencia, donde fuera. ¿Cómo no amar loca y desesperadamente al hombre que siempre tenía medios para lograr complacer a su chica? A aquél que al principio nos taloneaba a mi y a mis amigas (las decentes), y después a mi lado, a aquél que se quedaba cada viernes, (a veces 2 ó 3 veces x semana) a dormir a mi lado y al lado de nadie más.

Pero lo interesante de esta historia no es el cómo comenzó, ni cómo fue la relación, sino el cómo terminó.


Era un viernes como cualquier otro: alcohol, mariguana, chochos (no para mi, gracias), etc. Esa noche la pasaríamos en casa de Lucy. Éramos 3 chavas y como 6 cabrones. -¿Jugamos botella? (¿y por qué no?) -Vas, Jenny. Dale un beso a Jorge pero ya sabes dónde. (pobre tonta, cómo saber en aquél entonces qué era el sexo oral) Inocente de mi, le di un besito de pajarito bajo la ropa interior. Ja, ja, así siguieron castigos similares, alcohol, mota. No recuerdo bien cómo, el caso es que de repente me encontraba fajando con Jorge sobre una cama (creo que fue la 1ra y única vez que estuvimos en una cama juntos. casi siempre eran parques, autos o banquetas).

No sé si habrá sido toda esa mariguana que inhalé indirectamente en la habitación cerrada, el caso es que mis manos no respondieron cuando quise apartarlas de un miembro que no era el de Jorge. -¿Qué tranza, guey?- dijo Jorge. -Comparte, guey-dijo su amigo. -Vámonos a la cocina- dirigiéndose a mi. Tuvimos una deliciosa sesión de sexo en todo su esplendor, ahí, contra el refri de Lucy, con el recuerdo de los amigos de Jorge queriéndome manosear, tuve el mejor sexo que jamás había tenido hasta entonces. -Jenny- me dice Jorge al oído, ebrio y drogado a más no poder -A ti te late el rock, tú sabes cómo son las ondas con esos gueyes (rockeros) de mente abierta, entregados al placer, al amor compartido. No tienen nada de malo sus ideologías.- (¿De qué rayos hablas, Jorge?) Aún con el pantalón abajo y su pecho desnudo sobre mi espalda, hice un movimiento para mirarlo a los ojos y pude ver una entusiasta filita de 3 ó 4 cabrones atrás de nosotros, como esperando su turno. -No mames, Jorge-respondí, pero ya tenía adentro otro miembro que no era el de él. -No pasa nada, nena- me consoló. Después otro par de manos quitando el resto de mi ropa y un tercer pene entre mis labios. No tenía control de mi: no podía gritar, ni quitarme, ni empujarlos, sólo estaba ahí, inmóvil, viendo cómo crecía en Jorge el placer de verme poseída por sus amigos.

Bueno, eso es lo que pudo haber pasado si hubiese tomado una copa más (pues inconscientemente lo deseaba), pero la verdad es que cuando Jorge me dijo lo del amor compartido, salí corriendo a la sala, a buscar refugio entre los brazos de Erick, amigo mío y de Lucy. Para nada amigo de Jorge. Sin embargo, confieso que en incontables ocasiones he repasado mentalmente la experiencia y me he preguntado ¿Por qué no los dejé tomarme? Después de todo, para Jorge parecía no ser la gran cosa. Tal vez sí debí seguir su juego y convertirnos en la pareja más liberal y lujuriosa de aquellos tiempos. Pero no fue así. Me marché con Erick de la fiesta y no volví a hablar con Jorge jamás.

Un par de semanas después, él ya andaba de novio con una niña bien y yo seguí su ejemplo. En mi mente, ya mucho más maleada a estas alturas del partido, los recuerdos de aquella noche tan ardiente y sexual minan mis deseos y mis pensamientos. Deseos y pensamientos que más adelante me llevaron a cometer innumerables actos de sexo desinhibido con diversos amantes, que si bien no son innumerables, sí han sido tan distintos y variados. Pero de eso ya hablaremos en otra ocasión.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Neta amiga que necesitas apoyo psicológico.
Sin duda alguna este blog tiene un fin comercial y no sé si tú lo haces solito o algún monstruo de esos explotadores contigo. Lo cierto es que el apoyo y la ayuda nunca están de más.
Siempre hay una segunda oportunidad de cambiar las cosas.
AMATE A TI MISMA.
http://www.inmujeres.gob.mx/
http://www.saptel.org.mx/

Anónimo dijo...

hola puss la neta es una bonita historia me caes bn agregame no mi msn es aryato19@hotmail.com porfis

Anónimo dijo...

!que historía he¡
neta que esta cañon
ojala y haya sido muy bueno
mientras duro

No se por que
pero mientras leía tu
historía me
bino a la mente el libro
del Marquez de Sade
que se llama "Justina"
ojala la lo hayas
leido
si no, leelo
te va a impresionar.
HAAA
o busca la pelicula de
"Letras prihibidas"
estan bien padres.
cuidate